MANIFIESTO del PARTIDO CIUDADANO
El Partido
Ciudadano, nació el 29 de mayo de 2006. Dos partidos en Chile, siempre han
dicho, que son o querían ser, un Partido
Ciudadano. Un grupo de ciudadanos, nos
tomamos muy en serio ese deseo y decidimos que debía haber un Partido Ciudadano
en alguna parte. Y como en el presente no hay. Hemos decidido crearlo en el
futuro.
Y con ello, una
gran oportunidad, de realizar lo que debemos hacer.
Solo
si sabemos, lo que ahora importa, podremos anticiparnos, desde nuestro propio
tiempo.
Sabemos
que nuestros sabios antepasados, nos han legado una Historia que está
amenazada. Podemos elegir, ser testigos y simples espectadores del cambio de
ERA, o decidir intervenir. El futuro está en nosotros, al igual que nuestro
pasado.
Los
pueblos en el curso de la Historia han sido guiados, han sido manejados y
actualmente son manipulados.
Los
ciudadanos podemos ser los guías, los intérpretes
y los legatarios de nuestros orígenes.
Sabemos que estamos en las puertas de un gran cambio. Una Era que dependerá de
nuestro protagonismo y no de nuestra
apatía. Estamos dispuestos a anunciarla. A inaugurar la ERA DE LOS CIUDADANOS.
Un nuevo
orden, que reestructure la dimensión del poder político y pactado, que ha
quedado agotado.
Producto de
nuestros sabios antepasados, podemos predecir ese futuro,
pero más importante que eso, es hallar una manera, de que ese futuro, nos
indique qué hay de importante en el presente.
La Historia
se está acelerando. Las futuras generaciones, se separarán cada vez más, de lo
obsoleto y lo caduco y poco entenderán, porqué nos comportamos de esta manera,
por todo un siglo. La leyes por otra parte, deben avanzar seriamente y no
seguir siendo, simple contestatarias de una realidad que siempre la supera. En
ese contexto, Partido Ciudadano, aspira a ser la expresión, más auténtica de
una ciudadanía emergente, frustrada y utilizada, por parte de los políticos del
siglo XX, principalmente de la Concertación y de la Alianza, que se levanta y
se rebela contra la inoperancia, corrupción y
conformismo que han pretendido imponernos. Desconociendo el nuevo vigor que ha
tomado la aceleración de la Historia.
Ante esto,
deberemos presenciar el surgimiento de
una escalada de movimientos y grupos alternativos oportunistas, mediáticos e interesados en solo oxigenar la
política y mantenerla enquistada en los cánones tradicionales, que actuando
como sucedáneos perfeccionados de lo que ya existe,
pretenderán confundir el ambiente político, actuando como macrófagos e
injiriendo lo que más puedan, del cáncer que
descompone y mantiene con pronóstico reservado a la Concertación y a la
política en general.
Las bases y
los principios de Partido Ciudadano, se han decantado de la visión del futuro,
de un nuevo regionalismo y el termino
del inadecuado y efímero sentimentalismo
nacional.
La
Civilización cristiano occidental, nos ha impuesto la adaptación a un mundo
pasado, pero precisamente lo contrario, a hecho que las sociedades progresen.
La democracia participativa, la integración de los pueblos, la búsqueda de la
felicidad, a través de la diversidad. El nuevo orden, a reconocer la identidad
individual, la individualización y la validez existencial de cada ser humano.
Son los motores de impulso de este nuevo referente que construimos.
Estamos
concientes que estos no deben ser presentados hasta que la oportunidad sea
convocada. Entendemos que apresurarnos a ello, solo nos llevará a mediatizar y
detener el proceso natural, que observaremos en el curso de todo nuevo proceso
social emergente. Primero ignorar, desconocer, burlar, criticar, aceptar, sumar
y finalmente compartir y asumir.
Entender a
Partido Ciudadano, como un movimiento mediático e interesado en participar de
las cuotas de poder actual. Es no comprender lo fundamental de este. Vamos a
participar en política contingente, utilizando el futuro como referente. Somos
el mensaje en una botella, en este mundo de la Web, que viene de ese futuro que
hemos proyectado.
Para dar 2
pasos adelante, debemos estar dispuestos a dar un paso atrás. Ya que, el camino
de este referente, está trazado desde la meta, hacia el comienzo.
No provocaremos
estruendos, ni artificialidades, para forzar un protagonismo mediático. No nos
interesa el presente, transitorio, vacilante y perdido con nociones difusas,
preparadas y acomodaticias, que sabemos que pasará. Nos interesa lo que aún no
sucede y nos preparamos para aquello.
Anticiparnos,
solo provocaría más confusión y desorientación. No nos convoca, más bien nos
proyecta.
Sentirse
participe de un proyecto común, pasa por ser parte de la misma idea y eso debe
ser el Partido Ciudadano, de todos y de ninguno al mismo tiempo. Creemos que
más que las personas, en una agrupación política como esta, lo importante serán
sus fines y principios. Estatutos simples, claros y consensuados, asegurarán,
transparencia e igualdad en la participación. Y en ese contexto, deseamos que
la mayor parte de los ciudadanos opine, critique o incluso revoque si es
necesario. Ellos son el poder ciudadano, son el voto que los políticos
necesitan.
No seremos cómplices de lo mismo, por lo
cual luchamos, no nos creemos iluminados, y no seremos la plataforma personal de nadie.
Ante esto,
no vemos la necesidad de que Partido
Ciudadano, tenga necesariamente que tener candidatos propios. No es un tema que
nos preocupe, ya que solo, somos Ciudadanos, que desarrollamos nuestras
actividades personales, desligadas del aparataje
público político y solo queremos y aspiramos a que los políticos actuales, nos
gobiernen eficientemente, con políticas públicas claras y de bien común y
comprendan que ellos no serán capaces de frenar la fuerza de la Historia del
futuro que espera a los Ciudadanos.
El éxito
del Partido Ciudadano, debe medirse, en la medida, que los partidos políticos
tradicionales, y los políticos en lo personal, enmienden el rumbo, copien
nuestras consignas y asimilen nuestras ideas, haciéndolas suyas. Desde ese
punto de vista, se revitalizará la política y el ciudadano aceptará y tolerará
de mejor manera la política como actividad necesaria en un sistema democrático
perfectible y dinámico.
Si
logramos que la ciudadanía democrática, responsable y culta, tome conciencia de
este cambio y entienda que solo desmoralizando a los políticos, que hoy nos
gobiernan, demostrándoles que somos nosotros y no su costosa publicidad, somos
nosotros y no sus caras y fotos, que somos nosotros y no sus consignas y
eslogan, los que deciden las elecciones, entonces nos escucharán, nos
respetaran y nos apoyarán en entrar, lo más serenamente posible a cambiar el sistema imperante.
Ellos,
deben ser los instrumentos de los cambios que queremos lograr. Hoy día, da lo
mismo, si se es de derecha o de concertación.
Serán
ellos, los instrumentos del Partido Ciudadano, para cambiar el sistema binominal y sus amarres.
Podemos
asumir distintas estrategias para un solo fin, que no es otro que mejorar la
política y los políticos.
Nos
llamamos, Partido Ciudadano no por casualidad, porque anunciamos este cambio.
Entendemos la importancia y vamos a representar a todos los ciudadanos en la
política. Un referente para Ciudadanos, de Ciudadanos y por Ciudadanos. Sin
caciques y sin padrinos. Puede que Chile, no esté listo para un Partido como
este: Nos mantendremos, sin más objetivos, que mostrar nuestra posición sobre
los políticos actuales y ha rescatar lo importante de nuestro presente.
Hemos
estudiado la actual Ley de Partidos Políticos y detectado cortapisas y
deficiencias ostensibles, que sin duda, han influido en hacer que los partidos
políticos terminen siendo hoy, lo que son.
Hoy
día, emerge una nueva generación de
jóvenes, que no son fácilmente manipulables. También estamos nosotros, los que
crecimos con “Los Prisioneros”, y nos sentimos estafados y abrumados de esperar
el arco iris y por cierto está la gran e inmensa mayoría de independientes, esos que ya no le creen a
los políticos.
Los Partidos y los grandes movimientos perduran en el tiempo si logran
desmarcarse de sus figuras que lo crearon, porque de lo contrario, también
sufren las consecuencias de las acciones de aquellos. Esto, porque al nacer al
alero de personas, se transforman en simples instrumentos, para la plataforma únicamente de ellos mismos. El fenómeno de la creación de
un Partido Político es complejo. La Democracia Cristina por ejemplo: Nace como
una facción de otro grupo político, alcanza el poder rápidamente y se mantiene
actualmente unida con forcé a la concertación. El
Partido Socialista, que se podría decir, es el más auténtico partido político
del país, ha debido resignar todos sus principios para poder gobernar. El gran
Partido Radical, solo vive gracias al cuoteo de la
Concertación. Por otro lado, los partidos de la Derecha, se han alimentado del
sistema binominal y aparentemente demuestran
fortaleza, pero solo son un producto bien elaborado de la obra de Jaime Guzmán
y Onofre Jarpa. Entonces,
tristes recuerdos como la Unión de Centro Centro y
los movimientos que nacen con el dinero de alguien y ese alguien, aspira a
gobernar a los ciudadanos. No resulta verosímil pensar que la ciudadanía de
buenas a primeras, vaya a comprar un producto, sin pedir la garantía o al menos
el aval. Es por esto, que el Partido Ciudadano no pretende ser una alternativa
en el corto plazo. Deberán convencerse, como nos convencimos nosotros de que
debe existir un PARTIDO CIUDADANO.
Tenemos la certeza que la ciudadanía, está hastiada de los partidos, no
le interesa formar más partidos y es en ese contexto nos moveremos, simplemente
como el anti-partido o el partido de los ciudadanos independientes que
deseen enfrentar los vicios de la política por dentro.
Siendo para los votantes, las personas lo más importante ahora, más que
el Partido, creemos que el Partido Ciudadano, puede colaborar en esa tarea.
Si se
crea un Partido político Ciudadano, será uno donde se trabaje por la ciudadanía
y sus derechos y no personas trabajando para otras personas, para que los
ciudadanos votemos por ellos y luego las personas que trabajaron por ellos,
cobren sus premios si ganan, como apostar al quino o al loto. En este Partido,
la ciudadanía ganará, si se gobierna para los ciudadanos, sea quien sea.
Por
tanto, es nuestro propósito hacer que El Partido Ciudadano sea otra cosa.
La
representatividad que tenemos, está dada, porque captamos la sensibilidad
ciudadana. Sin embargo, vemos a veces que producto del mismo sistema económico
imperante, el ciudadano se vuelve mezquino y lo único que busca es la
satisfacción de sus intereses. Esto hace que los políticos salgan al escenario,
ofreciendo soluciones mágicas, para todo o mostrando sus éxitos económicos,
como aval de progreso.
Hemos
leído postulados de otros movimientos, que llaman a re-encantar
a la ciudadanía, como aquel flautista re-encantando a
sus ratones. A la ciudadanía no se le re-encanta, a
la ciudadanía, se le solucionan los problemas y punto. Y si no pueden, se le
agradece la sinceridad y que pase el siguiente.
Queremos
la revocación de los cargos, no por un capricho ciudadano, sino porque no solo
el político es el que debe cambiar, sino que también lo debe hacer la
ciudadanía, haciéndose responsable de la cuestión política.
Sectores
marginados de la sociedad, protestan destruyendo bienes públicos. No lo sienten
de ellos. Eso, debe cambiar.
No
pretendemos ser los aladíes de las luchas ciudadanas. Queremos desarrollar el poder
ciudadano y el eslabón entre la parti-docracia y la ciudadanía. Queremos que los ciudadanos sean
escuchados, queremos que la juventud sea respetada, queremos que las minorías
sean representadas.
En Chile, los
iluminados de derecha nos atraparon en su sistema binominal,
que fue hecho para que la derecha siempre gobierne. Ante esta realidad, la
Concertación ha resultado inoperante y totalmente vencida por la
institucionalidad vigente. Solo ha debido adaptarse y lo más lamentable, es que
al disfrutar del poder, le ha gustado el modelo y se ha desconectado de la
ciudadanía.
Podemos decidir realmente quienes nos
gobiernen, pero para eso primero, tenemos que darnos cuenta que podemos
hacerlo.
Para los creadores
de este referente, que queremos cambios, donde nada cambia Que queremos creer,
donde ya nadie cree y que queremos mejorar donde todo empeora. No es
importante, quienes somos nosotros. Lo verdaderamente importante, es lo que
podemos hacer, todos los ciudadanos, en este nuevo siglo que ha comenzado.