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MANIFIESTO DEL PARTIDO CIUDADANO PDF Imprimir E-Mail
escrito por ciudadanos   
Monday, 14 de May de 2007
Image Se creará un Partido político Ciudadano, uno donde se trabaje por la ciudadanía y sus derechos y no personas, trabajando para otras personas, para que los ciudadanos votemos por ellos y luego esas personas que trabajaron por ellos, cobren sus premios si ganan esos políticos. Como apostar, al quino o al loto. En este Partido, la ciudadanía ganará cuando los ciudadanos gobernemos, decidamos y mandemos. Por tanto, Partido Ciudadano es una oportunidad de realizar, lo que hemos venido a hacer, y en conjunto, traducir los frutos que nos han legado, nuestros sabios antepasados, para el mejor entendimiento de nuestra dimensión individual y espiritual, que yace en la potencialidad de cada ser humano.

MANIFIESTO del PARTIDO CIUDADANO

                                MANIFIESTO del PARTIDO CIUDADANO

 

 

                                El Partido Ciudadano, nació el 29 de mayo de 2006. Dos partidos en Chile, siempre han dicho, que son o querían  ser, un Partido Ciudadano. Un grupo de ciudadanos,   nos tomamos muy en serio ese deseo y decidimos que debía haber un Partido Ciudadano en alguna parte. Y como en el presente no hay. Hemos decidido crearlo en el futuro.

                              Y con ello, una gran oportunidad, de realizar lo que debemos hacer.

                                         Solo si sabemos, lo que ahora importa, podremos anticiparnos, desde nuestro propio tiempo.

                                        Sabemos que nuestros sabios antepasados, nos han legado una Historia que está amenazada. Podemos elegir, ser testigos y simples espectadores del cambio de ERA, o decidir intervenir. El futuro está en nosotros, al igual que nuestro pasado.

                                         Los pueblos en el curso de la Historia han sido guiados, han sido manejados y actualmente son manipulados.

                                      Los ciudadanos podemos ser los guías, los intérpretes y  los legatarios de nuestros orígenes. Sabemos que estamos en las puertas de un gran cambio. Una Era que dependerá de nuestro protagonismo y no  de nuestra apatía. Estamos dispuestos a anunciarla. A inaugurar la ERA DE LOS CIUDADANOS.

                                    Un nuevo orden, que reestructure la dimensión del poder político y pactado, que ha quedado agotado.

                                    Producto de nuestros sabios antepasados, podemos predecir ese futuro, pero más importante que eso, es hallar una manera, de que ese futuro, nos indique qué hay de importante en el presente.

                                      La Historia se está acelerando. Las futuras generaciones, se separarán cada vez más, de lo obsoleto y lo caduco y poco entenderán, porqué nos comportamos de esta manera, por todo un siglo. La leyes por otra parte, deben avanzar seriamente y no seguir siendo, simple contestatarias de una realidad que siempre la supera. En ese contexto, Partido Ciudadano, aspira a ser la expresión, más auténtica de una ciudadanía emergente, frustrada y utilizada, por parte de los políticos del siglo XX, principalmente de la Concertación y de la Alianza, que se levanta y se rebela contra la inoperancia, corrupción y conformismo que han pretendido imponernos. Desconociendo el nuevo vigor que ha tomado la aceleración de la Historia.

                                    Ante esto, deberemos  presenciar el surgimiento de una escalada de movimientos y grupos alternativos oportunistas,  mediáticos e interesados en solo oxigenar la política y mantenerla enquistada en los cánones tradicionales, que actuando como sucedáneos perfeccionados de lo que ya existe, pretenderán confundir el ambiente político, actuando como macrófagos e injiriendo lo que más puedan, del cáncer que descompone y mantiene con pronóstico reservado a la Concertación y a la política en general.

                                  Las bases y los principios de Partido Ciudadano, se han decantado de la visión del futuro, de un nuevo regionalismo y el termino del  inadecuado y efímero sentimentalismo nacional.

                                

                                

                                  La Civilización cristiano occidental, nos ha impuesto la adaptación a un mundo pasado, pero precisamente lo contrario, a hecho que las sociedades progresen. La democracia participativa, la integración de los pueblos, la búsqueda de la felicidad, a través de la diversidad. El nuevo orden, a reconocer la identidad individual, la individualización y la validez existencial de cada ser humano. Son los motores de impulso de este nuevo referente que construimos.

                                 Estamos concientes que estos no deben ser presentados hasta que la oportunidad sea convocada. Entendemos que apresurarnos a ello, solo nos llevará a mediatizar y detener el proceso natural, que observaremos en el curso de todo nuevo proceso social emergente. Primero ignorar, desconocer, burlar, criticar, aceptar, sumar y finalmente compartir y asumir.

                                  Entender a Partido Ciudadano, como un movimiento mediático e interesado en participar de las cuotas de poder actual. Es no comprender lo fundamental de este. Vamos a participar en política contingente, utilizando el futuro como referente. Somos el mensaje en una botella, en este mundo de la Web, que viene de ese futuro que hemos proyectado.

                                   Para dar 2 pasos adelante, debemos estar dispuestos a dar un paso atrás. Ya que, el camino de este referente, está trazado desde la meta, hacia el comienzo.

 

                                 No provocaremos estruendos, ni artificialidades, para forzar un protagonismo mediático. No nos interesa el presente, transitorio, vacilante y perdido con nociones difusas, preparadas y acomodaticias, que sabemos que pasará. Nos interesa lo que aún no sucede y nos preparamos para aquello.

                               Anticiparnos, solo provocaría más confusión y desorientación. No nos convoca, más bien nos proyecta.

                                Sentirse participe de un proyecto común, pasa por ser parte de la misma idea y eso debe ser el Partido Ciudadano, de todos y de ninguno al mismo tiempo. Creemos que más que las personas, en una agrupación política como esta, lo importante serán sus fines y principios. Estatutos simples, claros y consensuados, asegurarán, transparencia e igualdad en la participación. Y en ese contexto, deseamos que la mayor parte de los ciudadanos opine, critique o incluso revoque si es necesario. Ellos son el poder ciudadano, son el voto que los políticos necesitan.

                                No seremos cómplices de lo mismo, por lo cual luchamos, no nos creemos iluminados, y no seremos  la plataforma personal de nadie.

                                    Ante esto, no vemos la necesidad de que  Partido Ciudadano, tenga necesariamente que tener candidatos propios. No es un tema que nos preocupe, ya que solo, somos Ciudadanos, que desarrollamos nuestras actividades personales, desligadas del aparataje público político y solo queremos y aspiramos a que los políticos actuales, nos gobiernen eficientemente, con políticas públicas claras y de bien común y comprendan que ellos no serán capaces de frenar la fuerza de la Historia del futuro que espera a los Ciudadanos.

                                       El éxito del Partido Ciudadano, debe medirse, en la medida, que los partidos políticos tradicionales, y los políticos en lo personal, enmienden el rumbo, copien nuestras consignas y asimilen nuestras ideas, haciéndolas suyas. Desde ese punto de vista, se revitalizará la política y el ciudadano aceptará y tolerará de mejor manera la política como actividad necesaria en un sistema democrático perfectible y dinámico.

                                       Si logramos que la ciudadanía democrática, responsable y culta, tome conciencia de este cambio y entienda que solo desmoralizando a los políticos, que hoy nos gobiernan, demostrándoles que somos nosotros y no su costosa publicidad, somos nosotros y no sus caras y fotos, que somos nosotros y no sus consignas y eslogan, los que deciden las elecciones, entonces nos escucharán, nos respetaran y nos apoyarán en entrar, lo más serenamente posible a  cambiar el sistema imperante.

                                    Ellos, deben ser los instrumentos de los cambios que queremos lograr. Hoy día, da lo mismo, si se es de derecha o de concertación.

                                    Serán ellos, los instrumentos del Partido Ciudadano, para cambiar el sistema binominal y sus amarres.

                                    Podemos asumir distintas estrategias para un solo fin, que no es otro que mejorar la política y los políticos.

 

                                     Nos llamamos, Partido Ciudadano no por casualidad, porque anunciamos este cambio. Entendemos la importancia y vamos a representar a todos los ciudadanos en la política. Un referente para Ciudadanos, de Ciudadanos y por Ciudadanos. Sin caciques y sin padrinos. Puede que Chile, no esté listo para un Partido como este: Nos mantendremos, sin más objetivos, que mostrar nuestra posición sobre los políticos actuales y ha rescatar lo importante de nuestro presente.

                                       Hemos estudiado la actual Ley de Partidos Políticos y detectado cortapisas y deficiencias ostensibles, que sin duda, han influido en hacer que los partidos políticos terminen siendo hoy, lo que son.

 

                                          Hoy día,  emerge una nueva generación de jóvenes, que no son fácilmente manipulables. También estamos nosotros, los que crecimos con “Los Prisioneros”, y nos sentimos estafados y abrumados de esperar el arco iris y por cierto está la gran e inmensa mayoría de   independientes, esos que ya no le creen a los políticos.

                                              Los Partidos y los grandes movimientos perduran en el tiempo si logran desmarcarse de sus figuras que lo crearon, porque de lo contrario, también sufren las consecuencias de las acciones de aquellos. Esto, porque al nacer al alero de personas, se transforman en simples instrumentos, para la plataforma únicamente de ellos mismos. El fenómeno de la creación de un Partido Político es complejo. La Democracia Cristina por ejemplo: Nace como una facción de otro grupo político, alcanza el poder rápidamente y se mantiene actualmente unida con forcé a la concertación. El Partido Socialista, que se podría decir, es el más auténtico partido político del país, ha debido resignar todos sus principios para poder gobernar. El gran Partido Radical, solo vive gracias al cuoteo de la Concertación. Por otro lado, los partidos de la Derecha, se han alimentado del sistema binominal y aparentemente demuestran fortaleza, pero solo son un producto bien elaborado de la obra de Jaime Guzmán y Onofre Jarpa. Entonces, tristes recuerdos como la Unión de Centro Centro y los movimientos que nacen con el dinero de alguien y ese alguien, aspira a gobernar a los ciudadanos. No resulta verosímil pensar que la ciudadanía de buenas a primeras, vaya a comprar un producto, sin pedir la garantía o al menos el aval. Es por esto, que el Partido Ciudadano no pretende ser una alternativa en el corto plazo. Deberán convencerse, como nos convencimos nosotros de que debe existir un PARTIDO CIUDADANO.

 

                                            Tenemos la certeza que la ciudadanía, está hastiada de los partidos, no le interesa formar más partidos y es en ese contexto nos moveremos, simplemente como el anti-partido o el partido de los ciudadanos independientes que deseen enfrentar los vicios de la política por dentro.

                                                   Siendo para los votantes, las personas lo más importante ahora, más que el Partido, creemos que el Partido Ciudadano, puede colaborar en esa tarea.

Si se crea un Partido político Ciudadano, será uno donde se trabaje por la ciudadanía y sus derechos y no personas trabajando para otras personas, para que los ciudadanos votemos por ellos y luego las personas que trabajaron por ellos, cobren sus premios si ganan, como apostar al quino o al loto. En este Partido, la ciudadanía ganará, si se gobierna para los ciudadanos, sea quien sea.

Por tanto, es nuestro propósito hacer que El Partido Ciudadano sea otra cosa.

 

                                    La representatividad que tenemos, está dada, porque captamos la sensibilidad ciudadana. Sin embargo, vemos a veces que producto del mismo sistema económico imperante, el ciudadano se vuelve mezquino y lo único que busca es la satisfacción de sus intereses. Esto hace que los políticos salgan al escenario, ofreciendo soluciones mágicas, para todo o mostrando sus éxitos económicos, como aval de progreso.

                                      Hemos leído postulados de otros movimientos, que llaman a re-encantar a la ciudadanía, como aquel flautista re-encantando a sus ratones. A la ciudadanía no se le re-encanta, a la ciudadanía, se le solucionan los problemas y punto. Y si no pueden, se le agradece la sinceridad y que pase el siguiente.

                                     Queremos la revocación de los cargos, no por un capricho ciudadano, sino porque no solo el político es el que debe cambiar, sino que también lo debe hacer la ciudadanía, haciéndose responsable de la cuestión política.

                                    Sectores marginados de la sociedad, protestan destruyendo bienes públicos. No lo sienten de ellos. Eso, debe cambiar.

                                    No pretendemos ser los aladíes de las luchas ciudadanas. Queremos desarrollar el poder ciudadano y el eslabón entre la parti-docracia y la ciudadanía. Queremos que los ciudadanos sean escuchados, queremos que la juventud sea respetada, queremos que las minorías sean representadas.

                                  En Chile, los iluminados de derecha nos atraparon en su sistema binominal, que fue hecho para que la derecha siempre gobierne. Ante esta realidad, la Concertación ha resultado inoperante y totalmente vencida por la institucionalidad vigente. Solo ha debido adaptarse y lo más lamentable, es que al disfrutar del poder, le ha gustado el modelo y se ha desconectado de la ciudadanía.

                              Podemos decidir realmente quienes nos gobiernen, pero para eso primero, tenemos que darnos cuenta que podemos hacerlo.

                             Para los creadores de este referente, que queremos cambios, donde nada cambia Que queremos creer, donde ya nadie cree y que queremos mejorar donde todo empeora. No es importante, quienes somos nosotros. Lo verdaderamente importante, es lo que podemos hacer, todos los ciudadanos, en este nuevo siglo que ha comenzado.

 

 
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